Café Tacuba 20 años en Bogotá
Una reseña de lo aprendido en Café Tacuba, pero antes lo que quedó de Rock Al Parque.
Este año, solo pude asistir el Domingo, el día del Reggae y el Ska, rescatando mucho la banda colombiana, Los Cafres, Plastilina Mosh, y obvio Kinky, que para este servidor fue el plato fuerte del día; obvio la gran mayoría estuvieron con las 1280 Almas, pero los que vimos a Kinky, tal vez vimos la mejor presentación, un montaje de video estupendo, mucha energía, gozadera, y como era de esperar, los que estábamos, más bien pocos, le sacamos todo el jugo, que gran banda, ojalá vengan pronto a un toque en un bar bien bacano.
Ahora bien, Café Tacuba, fue mera energía, 3 horas y pico, más o menos 2.500 personas (no estuvo lleno), y unos músicos que se gozaron de principio a fin.
El Palacio de los Deportes, es y será por un buen tiempo, el mejor sitio para conciertos, nada que hacer, el sonido, los filtros, las filas, todo, es perfecto, o más bien, lo mejor que puede tenerse como experiencia de concierto en Bogotá.
Se notó que la banda, en sus 20 años, logró renovar su generación de seguidores, era divertido ver gente adulta, muchachos jóvenes, y niños, todos disfrutando de la misma fiesta, hasta ex presidente y todo. Ver lágrimas, pogos, baile, risa, etc. Todo en un mismo concierto es algo sin igual.
Sobre el repertorio, de lujo arrancar con Borrego y el juego de tambores, esto tomó a todos por sorpresa que en lugar de bailar se quedaron expectantes viendo la banda; del nuevo disco Quiero Ser, marcó un punto muy alto, de lagrima y parejitas, muy emotivo; El violín y las melódicas (por este grupo fue que aprendí y me quedé con mi melódica); Que Rubén diera pie para complacencias al público; Chica Banda un hit para recordar, muy buen momento; Cero y Uno pedida a grito entero sonó de lujo; Los dos covers de Los Tres de Chile (de mis bandas favoritas, de mis canciones favoritas); Rarotonga; Eres, que en esta si se vieron lágrimas por todo lado.
Me faltó La Negrita, Aviéntame y Esta Vez, y bueno muchas, porque esta banda tiene de todo bueno.
Sin duda una banda que despierta muchos sentimientos, mucha energía, que hace llorar, pero también bailar, muchos recuerdos bonitos.
En el cierre Rubén animó a todos abajo a hacer una rueda y bailar, una especie de licuadora, un lujo, trencito en pleno concierto.
El Palacio, no se llenó, pero el público se entregó con toda, la razón de la falta de gente, el precio, la época, la falta de publicidad, gestión, no se sabe, tal vez ese es el público de Cafeta en Colombia, y por eso no vienen otras bandas, simplemente no somos más.
Fotos: My Flickr
Rock Al Parque: Equinoxio.




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